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Afortunadamente podemos afirmar que a lo largo de la última década la gestión de la cultura en España ha alcanzado la mayoría de edad. Independientemente de que aun existan segmentos territoriales caracterizados por la escasa formación de los agentes, la escuálida estructura financiera o un débil soporte institucional que armonice los intereses de sus interlocutores, la gestión cultural contemporánea está ligada a la administración de oportunidades, a la innovación, a la cooperación internacional, al trabajo en red, etc.
La gestión de recursos culturales se ha convertido en una disciplina que bebe de la sociología, la antropología, la geografía, la historia, la economía, convirtiéndose en un volcán de posibilidades para el desarrollo integral de los territorios que apuesten por la cultura y el conocimiento como valores en alza.
En la actualidad hablar de creatividad y cultura es hablar de intangibles sobre los que las sociedades más avanzadas han depositado gran parte de sus esperanzas de consolidación económica e integración social. Las grandes organizaciones supranacionales han reconocido la importancia de valorar el potencial del conocimiento y han adaptado sus estructuras para dar cabida a las aportaciones de gestores o administradores culturales. La UE declaró el 2009 como año de la creatividad, dando un auténtico espaldarazo para quienes defienden este valor como fundamental en el actual contexto global.
Hoy en día, el Gobierno de Canarias desarrolla un ambicioso Plan Estratégico del Sector Cultural de Canarias con el objetivo de convertirse en una hoja de ruta para el conjunto del sector cultural canario. Los estudios realizados hasta el momento dejan claro que en el actual contexto de crisis global el sector cultural debe reivindicarse como un eje central en las políticas de desarrollo de Canarias, y que tiene la oportunidad de reposicionarse como uno de los sectores estratégicos, máxime en un momento en el que la planificación se muestra como la mejor forma de racionalizar la situación para superarla.

Conferencia de clausura del III CUPLAN (junio de 2009), con la ponencia de Rafael Morales, Presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales.
Sin embargo, no debemos caer en el triunfalismo ni en la autocomplacencia ya que aun queda mucho trabajo para conseguir la normalización de la gestión de la cultura y sus profesionales en el marco laboral, económico y social de este país. La formación en este ámbito fue detectada desde un primer momento como un factor clave para esta ansiada normalización.
Los gestores de recursos culturales, artísticos y creativos tienen mucho que decir todavía. Pero para ello, somos conscientes de que la tribuna desde la que deben defender su puesto en la escala social, deberá estar construida sobre los cimientos de la cualificación profesional y la excelencia formativa de estos agentes. La gestión cultural se ha convertido en un área de conocimiento “transdisciplinar” y ello requiere un esfuerzo permanente de formación y actualización de los conocimientos que se poseen, aspecto que ha posibilitado el éxito de esta iniciativa en el contexto canario.